Juan tiene 30 años, logró conseguir un cargo de Jefe de Cartera donde se gana 3 millones de pesos, al fin pudo salir de una eterna cesantía de más de 8 meses, siente que logró su objetivo de ubicarse, este empleo lo consiguió aplicando por medio de una bolsa de empleo. Por otro lado, su amigo Luis, que estudió con el, tiene el cargo de Coordinador de Cartera y se gana 2 millones de pesos, Juan siente que está muy bien, ganando mejor que sus amigos.

Al cabo de 4 años, Juan se ve ganando 3,5 millones de pesos, siente que se está estancando y trata de buscar empleo, haciendo lo mismo que le funcionó hace cuatro años, coloca las alertas en todas las bolsas de empleo, se pone a escribirle a los encargados de recursos humanos, busca ofertas de empleo y envía su hoja de vida, y tiene su cuenta de Linkedin actualizada, sin embargo, esto da muy pocos resultados, le llaman muy pocas veces y casi siempre cuando le contestan, le ofrecen menos de 3 millones.

Juan ahora tiene 8 años en la empresa y su salario es de 4 millones, acaba de enterarse que su amigo Luis gana 18 millones como Gerente Administrativo y Financiero en una multinacional, esto hace sentir a Juan frustrado y estancado. Por eso, decide pedirle a una reunión a su jefe para pedirle un aumento, este no le da dicho aumento y le explica uno y mil motivos, con la posterior frase motivacional que se esfuerce y mejore sus KPI’s.

Juan se inscribe en una Maestría, el ve que Luis es MBA y cree que ese es el camino, aunque nunca le ha preguntado a Luis qué es lo que hizo para llegar hasta allá, Juan se inscribe a la universidad más costosa del país, pagando esto con un crédito a muchísimas cuotas con tal de tener su Maestría y ahí si volverse un Gerente de Cartera.

Pasan 4 años más, ahora Juan tiene 42 años, le cambiaron el nombre a su cargo y ahora su posición se llama Responsable de Cartera y ahora gana 5 millones, está muy aburrido en su trabajo, desde que pidió el aumento, no lo tratan igual, lo apartan, el clima laboral es tenso, pero el no renuncia porque sabe que su liquidación será «jugosa» y el no la quiere perder. Juan terminó su Maestría pero siguen sin llamarle a buenos cargos, nadie le busca y todo lo que el ve en las bolsas de empleo y en el muro de su Linkedin, son cargos de Jefe de Cartera o Coordinador de Cartera, mientras ve que Luis ahora es Vicepresidente Administrativo y Financiero y montó una empresa de Consultoría financiera, devoluciones de impuestos y manejo contable.

Un día coincide con su amigo Luis en una fiesta, este le dice que por qué sigue en la misma empresa y le dice que valorice su marca, que deje de buscar empleo, que se ponga en demanda, que busque apalancamiento con una empresa que le asesore, pero Juan le dice que es sólo falta de suerte, ya que Luis lo pudo hacer gracias a un «palancazo» que tuvo para entrar en una multinacional, Luis, cancela el tema y sigue en su fiesta sin hablar más al respecto.

Juan frustrado por su situación, emprende montando una empresa de Consultoría Contable, mientras sigue aguantando ese trabajo de mierda, pero esto no le duró mucho tiempo, pues en la última reestructuración de la compañía, deciden despedirlo, le dan una gran liquidación. Aquí es donde Juan se debate entre invertir su liquidación en su emprendimiento o seguir su sueño de trabajar como Gerente de Cartera … decide aguantar con su liquidación, mientras busca con más insistencia un empleo.

Pasan dos años más, ahora Juan tiene 45 años, está cesante hace dos años y medio, su emprendimiento va muy mal, no le da para sostenerse y su «jugosa liquidación» se le ha acabado, la situación está insostenible y todavía tiene grandes deudas, carro, casa y su costosa Maestría.

Aburrido de esa situación, Juan concluye que ser empleado es una mierda y que el caso de Luis es suerte, suerte que el no tuvo.

 

Moraleja:

No seas un Juan, mírate al espejo, el problema está allí.

A los que les va bien, no es suerte, no son palancas, no es que el mundo ande mal, es que sencillamente, nadie es bueno ni malo… cada quien hace las cosas como cree que debe hacerlas, cada quien está viviendo su propio infierno o su propio idilio, nadie va a cambiar, el mercado no va a cambiar, los Head Hunters no van a cambiar, los reclutadores no van a cambiar, el único que puede hacer algo por ti mismo, eres tu, mírate al espejo.

Analicemos en qué falló Juan:

  1. Siempre se quedó enfocado en cartera, sin mirar lo que está arriba. No puedes ser eternamente Jefe de Cartera, debes avanzar, de lo contrario, llega el punto en que nadie te contrata porque eres muy caro, no muy viejo, muy caro para el nivel del cargo en el que te quedaste.
  2. Si ya sufriste para conseguir un empleo y sabes que ese es el método equivocado, ABANDÓNALO, deja lo que no sirve, mírate al espejo, el problema está en ti y la solución también, quiérete a ti mismo.
  3. Los mejores empleos no están publicados, no se encuentran, eso se llama Mercado Laboral Oculto, son esos cargos como los que lograba Luis, esos no te salen escribiéndole a las empresas o reclutadores adjuntando tu hoja de vida, rogando empleo, poniendo #OPENTOWORK o por sencillamente tener tu perfil actualizado en Linkedin … esas ofertas salen si las atraes, si tienes una estrategia, si entiendes cómo funciona el mercado laboral oculto: Relacionándote, construyendo y generando valor sin esperar nada a cambio.
  4. Las Maestrías son una pésima inversión si las haces en el momento que no corresponde o si las tomas con el objetivo que la tomó Juan (para que ahora sí te llamen a mejores empleos..
  5. Los aumentos y los ascensos se merecen, se logran, se alcanzan … si no te los han dado, o no has superado las expectativas de tus jefes, a tus jefes no les importas, no te ven preparado para el siguiente cargo, o sencillamente para ellos no es relevante retenerte y saben que no tienes más opciones … ir a pedirles un aumento es (casi siempre) una pérdida de tiempo, empeora la relación, te notan inconforme o puedes salir a deberles. Si quieres un aumento gánatelo o atrae a otra empresa, si otra empresa te quiere contratar, ellos solos te ofrecen más dinero … date cuenta que si empiezas a atraer a otras empresas, tu propio empleador te va haciendo aumentos sin que tu les pidas nada.
  6. Emprende mientras gozas de buenos trabajos, pues la escalera corporativa tiene un fin, no es infinita y la edad sigue avanzando. Los emprendimientos requieren años de maduración, y si esto pasa mientras ganas cada vez más, en mejores cargos y mejores empresas, el día que te dé la gana de dejar de ser empleado, probablemente ya ganes más en tu empresa que en el mejor de los empleos que hayas tenido.
  7. Escucha a los que les va bien, guíate del que está mejor que tu … no de los que están peor o en situación similar. Recuerda: Somos el producto de la gente que nos rodea. No sientas envidia por quien está mejor que tu, siente admiración, pide ayuda, sé humilde, se constructivo. Nunca una persona humilde, positiva y constructiva, pierde nada al pedir ayuda, y termina ganando mucho.
  8. No renuncies para montar un negocio, no lo montes porque a otro le va bien en eso, no montes negocios que están de moda, no emprendas porque te va mal como empleado. Emprender es un proceso de propósito de vida, de afinidad, de serenidad y cero presión. Es muy poco probable que un emprendimiento pueda ser rentable, si tiene que sostenerte mientras apenas está empezando la empresa.
  9. No esperes a que te paguen tu liquidación, esto lo hacen los perdedores. Vale mucho más tener otro empleo que esperar a contar con un dinero que igual te vas a gastar sobreviviendo. Recuerda, a quien le pagan liquidación ya perdió.
  10. Esa gente que conoces que gana el doble, triple o más veces que tu, no tiene suerte, esa gente no es especial, no son más inteligentes, no tienen suerte, no. Esa gente se mira al espejo, corrige, se quiere e invierte en sí misma. No espera a nadie, no espera liquidaciones, no se queja, busca ayuda y se valora. También son exitosos emprendiendo, porque lo hacen, no lo piensan, lo hacen, se deciden y lo empiezan sin presiones mientras gozan de un empleo que les hace felices, donde ganan bien y donde no tienen intenciones de renunciar.
  11. No hay emprendimiento que le salga mal a una persona en demanda, a una persona que tiene muchas empresas interesadas en contratarle, pues esta persona ya entendió el principio de la oferta de la demanda, ya sabe vender, por eso, no solamente tienen empleos, también sus emprendimientos son sostenibles y venden, facturan cada vez más. No es suerte, es estrategia.

Conclusión: Mírate al espejo. Ahí ves lo mejor que tienes: Tu talento, tus sueños y tu tiempo. Valora eso, no lo regales por salarios y empleos de mierda.

No importa tu edad, no importa que tan «Juan» seas, no importa que tan estancado estés, ponerte en demanda no es cuestión de edad, es cuestión de amor propio, estrategia y apalancamiento, acá te compartimos la guía de Suricatum+, un paso a paso para que cambies tu situación de forma efectiva y sostenible.

Conversemos

1 Comments

  • Freddy
    Posted enero 10, 2022 7:47 pm 0Likes

    Ingeniero comercial
    Magister gestión estratégica

Add Comment

Suricatum Enterprises S.A.S - Desde el 2015. Todos los derechos reservados.