Aquí en mi blog vivirán sólo una cápsula de lo que será la primera serie documental de Suricatum y la primera en el mundo que a partir del Storytelling de mi propia vida, busca entretener y enseñar a las personas a ser felices en mejores empleos o en lo que sea que de verdad quiera hacer con su vida profesional, bien sea como independiente o emprendedor.

Esto sólo es un abrebocas, van a disfrutar mucho.

Serie: Suricatum – Cómo ser empleado por gusto, no por necesidad

Temporada 1 (son 5 temporadas): Iniciando el camino hacia la felicidad

Capítulo 1 (cada temporada trae 7): El entorno

 

Dice la gente que somos el producto de todo lo que consumimos y de todo lo que nos rodea, esto no puede ser más cierto.

El problema, es que no escogemos a lo que nos rodea, ni tampoco escogemos lo que consumimos, casi que estamos destinados a la suerte, al fracaso o el éxito, todo dependerá del entorno que tengamos; me explico, nos irá en la vida de acuerdo al promedio de los compañeros del colegio, universidad, tu pareja, tu familia, tus amigos, lo que ves en televisión, tus compañeros de trabajo y tus jefes, ¿Triste cierto?

Es triste que un montón de gente que no somos nosotros mismos, nos definan y nos lleven por esta vida, y es todavía más triste que ese entorno sea uno negativo, pesimista, conformista, flojo, negacionista e inclusive: Masoquista, pues así seremos nosotros.

Yo me niego a esto, a pesar de ser cierto como la copa de un pino, me niego rotundamente a aceptar tal suerte, de hecho, yo me niego a la suerte, soy de los que creo que tenemos que desafiar al entorno, no podemos caer en la aceptación de «lo que Dios quiera», firmemente creo que Dios quiere que yo dé lo mejor de mi, así que el camino es rebelarnos al entorno y ser de los que sale a flote, no veo otra forma de ser feliz, pues, es imposible serlo aceptando lo que llegue, lo que toque, lo que tengamos que aceptar, ¿Por qué tenemos que aceptar el destino? ¿Quién dijo que todo pobre muere pobre, o todo rico muere rico? ¿Quién dijo que todo infeliz se muere infeliz, que todo cesante muere cesante, que todo exitoso muere exitoso? No, la vida está manejada por los valientes, a los que desafían a su entorno, esa es la gente que de verdad triunfa … y cuando digo triunfar, no me refiero a ser millonario, influencer o empresario: Para mi triunfar es ser lo que quieres y anhelas ser, serlo en su máxima potencia, en su máximo esplendor.

Hoy aquí, mientras lees estas líneas, inicias tu camino hacia la felicidad, de hacer lo que te da la gana sin importar lo que el entorno diga o piense que se debe o se puede hacer, hoy hablaremos del entorno.

El entorno en mi caso particular, fue el negativo, como me imagino esté usted amigo lector y como están la mayoría de Latinoamericanos en general, mi entorno ya se lo pueden imaginar, pobreza, pocas aspiraciones y gente casi que aceptando su suerte. Nací en un barrio humilde en Barranquilla (Colombia) y toda mi familia se estaba yendo a vivir en Estados Unidos, a buscar una mejor vida, mis papás también tenían esos planes, pero mi mamá quedó embarazada y además, a mi papá le salió «un empleo estable» y se cancelaron los planes de irnos a otro país.

En ese entorno aprendí muchas cosas, mis papás sin títulos de pregrado (Mi papá es técnico instrumentista y mi mamá técnica administrativa), buscaban eso, revelarse al entorno, irse a otro país a buscar mejor suerte, trabajaron de sol a sol tratando de ascender, haciendo turnos, horas extra para salir del barrio humilde… y lo lograron.

Mis papás pasaron de Las Palmas a Ciudad Jardín, en aquel entonces, nos mudamos muy al norte (la ciudad no era lo que es hoy) y cambió mi entorno, mis vecinos dejaron de ser pobres, flojos y sin aspiraciones, a ser los hijos de otros papás con mejores salarios y el objetivo de «ser alguien en la vida», de graduarse y trabajar para tener un carrito y un apartamento, un mejor entorno, sí, pero, otro entorno que tampoco me dejaba a mí muy cómodo y satisfecho, la verdad, no era esto tampoco lo que yo quería.

Eso sí, en este nuevo entorno, conocí a otra gente, más o menos un 5% de la sociedad es totalmente feliz, y suele pasar que la gente totalmente feliz, además tiene mucho dinero (y no al revés), conocí a gente que sus papás eran empleados, independientes o dueños de negocios y vivían muy bien, tenían más dinero que el promedio y de verdad, sus familias transmitían estar más allá del bien y del mal, yo por medio de mis amigas o noviecitas que tenía, me interesaba más en conocer a sus papás, yo cuando tenía 20 años, ya eso es de gente extraña, estoy seguro de ser un espécimen extraño, seguro, uno cuando tiene 20 años no se pone a conocer más a los papás de tu novia que a tu propia novia, pues sí, ese era yo.

Esta gente me interesó, cómo eran de felices, les gusta lo que hacen, así sea ser empleados, consultores independientes o dueños de negocios grandes o pequeños, no importa realmente cuál sea su camino, pero gozaban de mucho dinero y además, no sentían que trabajaban o que sufrieran haciendo lo que hacen, este cambio de entorno me permitió conocer a varias familias así.

El entorno de la escuela tampoco ayudó, mis papás hicieron lo máximo por escogerme un buen colegio, estoy agradecido, de hecho, hay amigos que aún conservo de mi colegio y gente que no es amiga mía pero que sé que son felices y les va muy bien, pero a la mayoría no, ese entorno a pesar de ser un colegio privado de clase media, ese entorno no me ayudó a mi. Jamás me enseñaron a mi inteligencia emocional, la vida post-colegio, a buscar trabajo, de carreras universitarias, nada de eso de forma si quiera decente, todo fue un mundo teórico que cuando entras a la universidad, menos lo conoces, todo eso te va volviendo débil, poco a poco. Los compañeros del colegio marcan muchísimo tu personalidad y la gente con la que realmente podrás contar cuando empiece la vida profesional o como emprendedor, esa gente que uno no escoge, termina jugando un papel muy importante para ti para empleos, para emprendedores, para amistades verdaderas, todo.

De ahí pasé a la universidad, sin vivir la experiencia de ser técnico o tecnólogo, me salté una etapa que toda persona debe vivir, aprender a ser humilde, a arrancar literalmente desde abajo, a relacionarse con los que van desde muy abajo, aprender lo que no se debe hacer, ganar experiencia antes de estudiar una carrera profesional, aprender lo que quieres ser antes de meterte 5 años a estudiar algo que quizás no te guste ni sepas si tiene salida, empleos, mal salario, carreras costosas o bien, carreras que no te sirvan para ser independiente o emprendedor, eso no te lo puede decir un colegio, eso se aprende trabajando, empezando desde abajo.

En la universidad, más de lo mismo, teorías, más teorías, más materias sin ningún fundamento, Cálculo 1, 2, 3, Ecuaciones Diferenciales, semestre tras semestre, materias que si no ganas, prácticamente pierdes el semestre y nada de empleabilidad, de emprendimiento, nada de eso, 5 largos años estudiando y ni una sola materia potente de la vida real. Las universidades deberían tener una materia de emprendimiento y otra de empleabilidad en cada semestre y esas dos deben ser las más importantes, las que si no pasas, pierdas el semestre, no cálculo ni Física I, ¡Por Dios! ¿Quién diablos diseñó eso? ¿Esa persona conoce el mundo laboral o el de los emprendedores?

Cuando estás en los últimos semestres, te das cuenta que todo fue mentira, todo, los 11 años en el colegio y los 5 en la universidad, pero te gradúas con fe y hasta rabia con ganas de trabajar, pero aquí empiezas a ver la vida real, cuando te das cuenta que seas de la universidad que seas, nadie te quiere contratar, igual harás prácticas ganando menos que un técnico o tecnólogo, que no sabes hacer literalmente nada y que tampoco sabes por donde empezar para ser independiente o emprendedor … peor aún, te das cuenta que en sí no sabes hacer nada, no sabes programar, no sabes hacer cálculos mecánicos, eléctricos, diseños reales, construir nada, no sabes resolver un caso, no sabes cubrir un evento, no sabes nada. Te das cuenta que la universidad te volvió débil, a esperar, a creer que algo sucederá, que mereces algo porque sí, pero no a luchar por ello, te sientes superior por el tiempo y el dinero que gastaron tus papás (o tu mismo), pero no por lo que sabes, pues no sabes nada.

Llegas a ese primer trabajo llamado prácticas, ahí el mundo se te vino encima, ahí cuando ves a los que son felices, te preguntas tu qué diablos hiciste y que no hay marcha atrás, toca aceptar este mediocre mundo de trabajar en lo que venga, rogar a quien te pague más o menos decente y empezar a endeudarnos para tener algunas cositas, un carro, un apartamento, casarte y empezar a organizarte, nadie en la universidad te enseña a vender, a crear activos, a definir un plan de carrera, a saber cuánto cobrar, el mercado laboral oculto, a defenderte como independiente, a montar un negocio: ¡No debería graduarse ni un solo profesional sin haber hecho prácticas y sin tener un negocio propio! ¡No debería graduarse nadie de mentalidad débil, nadie sin fe en si mismo, nadie sin un propósito profesional, nadie!

Para ponerle más emoción a esto del entorno, llega la televisión (menos mal los jóvenes de hoy en día deciden qué ver: Youtube, Internet, Netflix, Amazon, entre otros), en mi tiempo había televisión y sólo eso, o ir al cine. En la televisión teníamos de todo para ser débiles, muy débiles, a esperar que otro nos solucione la vida, mentiras, consumismo y absolutamente nada constructivo, nada de superación.

Pongámosle la cereza al pastel del problema del entorno: El empleo.

Si te tocan malos empleos, ahí si te terminan de machacar, un mal jefe o compañeros sin aspiraciones, ahí te muele la vida, te achanta, te termina de volver débil, negacionista a pedir sin dar primero, a esperar milagros, a aceptar y conformarte con la palabra más dañina que hay: «Estabilidad», la vida no es estable, la salud no es estable, el dinero no es estable, los negocios no son estables, los consultores independientes no tienen negocios estables y los empleos son todo lo que tu quieras: Menos estables.

Entonces empezamos a buscar una quimera, una aguja en un pajar: Un empleo estable que lo es hasta el momento en que menos estás preparado para que acabe, pero eso lo firmas el mismo día que empiezas a trabajar, ahí estás firmando es tu finiquito, pero tu no lo quieres ver así. Un empleo es hasta que tu no puedas más, o hasta que tu empleador o un jefe de turno que te hayan puesto, decida que no vas más, y suerte. A empezar otra vez, si a eso le llamas estabilidad, es porque tu entorno te machacó, te mintió y ya crees que las pirámides egipcias las hicieron miles de obreros en miles de años y las elevaban con poleas y cuerdas, ya ahí no hay nada que hacer, por más que yo te diga que el entorno te mata, tu creerás lo contrario, pues eso se te machacó desde la niñez.

¿Qué hacer entonces? ¿Aceptamos esta cruda realidad de la suerte del entorno?

Absolutamente no. El camino que yo seguí fue perder, es una de las formas más fáciles de deshacerte del entorno: Perder. Eso hicieron mis padres, perder amigos, perder tiempo, perderse oportunidades, perder inclusive a familiares que no les dejaban crecer. Yo hice lo mismo, me separé de compañeros de colegio, de la universidad y del trabajo, y empecé a seguir la estela de quienes eran felices, pocos, pero productivos: Recuerda, somos el promedio de lo que consumimos y de nuestro entorno.

Rodéate de un entorno productivo, que te sirva, un entorno que te valore, que te aporte y al que tu aportes, no importa que tengas que perder cosas, no se puede ganar sin perder algo. No podemos recibir sin dar, no podemos obtener sin sacrificar.

Para tu Outplacement (Transición de carrera) o emprendimiento, rodéate de gente que te apalanque, que te haga mejor, que te llene de motivación y que te lleve a tu máximo nivel.

Somos lo que consumimos, somos lo que damos, somos de lo que nos rodeamos. No pretendas ser feliz, que te paguen bien o que crezcas como profesional, en un entorno aplastantemente derrotista y conformista.

Con cariño

Leonardo Manotas

 

 

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